Ilustrado por: Paulo Cañón
Paulo Augusto Cañón Clavijo
El genocidio racial de Ruanda, en 1994, es probablemente uno de los episodios más horrorosos de la historia reciente de la humanidad. En tres meses fueron asesinadas de forma sistemática cerca de 800.000 tutsis y hutus moderados. Los actos de lesa humanidad y barbarie de ese conflicto son casi inenarrables. Sin embargo, gracias a la obra de Scholastique Mukasonga, es posible entender sus dimensiones y sus causas, que se remontan a comienzos del siglo pasado.
Esta escritora ruandesa ha dedicado su literatura a relatar el conflicto de su país natal con un admirable y complejo. A lo largo de su carrera ha construido un relato histórico y cercano de la experiencia tutsi, y de cómo el conflicto le arrebató a 37 miembros de su familia durante el genocidio.
Su prosa tiene fragilidad, precisión y una paciente labor de memoria histórica. Con sus experiencias y las de sus familiares teje una voz que habla por cientos de miles de víctimas. Escribe desde el horror y la pérdida, y también desde la ternura de lo que ocurrió antes y después del conflicto, con una fuerte influencia de la tradición oral del país. En La mujer descalza, el retrato de su madre, Stefania, aparece el mundo sencillo y vívido que las masacres destruyeron. Stefania pidió a sus hijas que cubrieran su cuerpo cuando muriera. Mukasonga no pudo hacerlo, porque ya estaba refugiada en Francia. El libro es la mortaja que escribió en su lugar.
Desde Francia, adonde llegó en 1992, vivió a distancia el desmoronamiento de su país y de sus seres queridos, pero la persecución ya la conocía: su familia fue deportada a Nyamata en 1960 y ella huyó a Burundi en 1973. Sus libros dejan ver las tensiones étnicas y sociales que fueron la antesala del genocidio. Retratan también las mitologías ruandesas y las costumbres de una comunidad que, a medida que avanzaba el siglo XX, parecía intentar esquivar lo inevitable. Esas tensiones, y su maestría en las exploraciones del duelo, de la experiencia femenina y del legado de la cristianización de las sociedades africanas son los principales argumentos para concederle el Nobel de este año.
Scholastique Mukasonga nació en 1956 en la provincia de Gikongoro, en Ruanda. En 1960 su familia fue desplazada a Nyamata y en 1973 tuvo que dejar la escuela de asistencia social de Butare para huir a Burundi. Llegó a Francia en 1992 y tuvo que repetir la prueba para trabajar como asistente social. Dos años después, el genocidio de los tutsis acabó con la vida de 37 miembros de su familia. Regresó a Ruanda en 2004. Su primer libro, Inyenzi ou les Cafards (2006), abrió una obra de memoria que siguió con La mujer descalza (2008) y L’Iguifou (2010). Con Nuestra Señora del Nilo, su primera novela, ganó en 2012 los premios Renaudot y Ahmadou Kourouma. Después llegaron el premio Seligmann contra el racismo y la intolerancia y el de la Société des gens de lettres, el Simone de Beauvoir en 2021 y una final del National Book Award de literatura traducida en 2019.
Algunas obras
- Inyenzi ou les Cafards (2006).
- La mujer descalza (La femme aux pieds nus, 2008). Empatía, 2018.
- Nuestra Señora del Nilo (Notre-Dame du Nil, 2012). Minúscula, 2024.
- Ce que murmurent les collines (2014).
- Kibogo (2020).
- Sister Deborah (2022).
Schlastique Mukasonga en sus palabras
- «Los soldados exigieron que el retrato del presidente Kayibanda se colgara en todas las casas. Los misioneros se aseguraron de que la imagen de María fuera puesta a su lado. Vivimos nuestras vidas bajo los retratos gemelos del presidente que había prometido exterminarnos a nosotros y a María, que nos estaba esperando en el cielo».
— Cucarachas (Inyenzi ou les Cafards, 2006). - «Mis dos primeros libros, Inyenzi ou les cafards y La femme aux pieds nus son esencialmente autobiográficos: son las tumbas de papel que tuve que erigir para los que perecieron durante el genocidio tutsi de 1994» – Entrevista en Le Grand Continent.
- «Yo viví en Nyamata, que era una zona de deportación de los tutsis desde 1960, y antes del genocidio habíamos vivido varias masacres, pero ahí éramos todos de la misma condición. Éramos tutsis encerrados en ese lugar y nuestra promesa de futuro era que un día nos iban a exterminar».
— La mujer descalza (2008). - «Quizá algún día haya un Ruanda sin hutus ni tutsis».
— Nuestra Señora del Nilo (2012). - «A menudo imagino que es mi madre quien sostiene mi pluma o se inclina sobre mi computadora».
— Entrevista con Julian Lucas, The White Review - «Si hay silencio, no hay reconciliación posible».
— Entrevista con Maribel Izcue, Revista 5W - «Saludo al jurado del Nobel que, más allá del autor de Tanzania, Abulrazak Gurnah, premia y honra a los intelectuales africanos. Pero el continente africano también tiene mujeres intelectuales entre sus filas. Espero que algún día, una escritora de África Negra entre en el panteón de los premios Nobel».
— Declaración tras el Nobel a Abdulrazak Gurnah, 2021

Paulo Augusto Cañón Clavijo
Redactor
Colombiano, periodista y lector de tiempo completo. Escribo para encontrarme. Apasionado del fútbol, la música, los elefantes, las mandarinas y los asados.
