Ilustrado por: Paulo Cañón
Paulo Cañón
La trama es una de las cualidades más espinosas de la ficción. Casi podría decirse que, en la mayoría de los casos, es la responsable del éxito —o al menos de la atención que un lector le brinda a una novela—. Por eso resulta extraño encontrarse con una escritura que intenta borrar la trama o deshacerse casi por completo del “yo” narrativo. Sin embargo, en este caso, esa rareza es precisamente una de las virtudes más brillantes de la autora que este artículo busca resaltar.
Dueña de una prosa tan precisa como fría, Rachel Cusk (1967) irrumpió en el panorama literario mundial hace más de una década, cuando su novela A contraluz (2014) llegó a las librerías. Esta escritora británica es, probablemente, una de las voces más reconocidas e innovadoras de la tradición anglófona contemporánea, gracias a sus experimentos con una narrativa desmantelada.
Sus libros están hechos de silencio y observación. Quienes los narran parecen habitar al margen de las historias; pero eso es solo la superficie. En realidad, son filtros a través de los cuales las vidas de otros personajes se entrelazan poco a poco hasta construir la tensión del relato. Sus protagonistas mantienen una distancia que permite que la trama se elabore mediante reflejos y contrastes de lo que ocurre alrededor de la voz narrativa.
Cusk escribe desde la despersonalización de la novela, como si removiera el yo de manera casi absoluta. Lo reduce a lo estrictamente necesario, lo justo para sostener una conciencia que le permite explorar dilemas morales y espacios filosóficos dentro de los hechos cotidianos. No busca ganarse al lector con tramas emocionantes, sino con una frialdad minimalista —casi quirúrgica— que otorga un papel decisivo a las emociones subterráneas que habitan en los silencios y entresijos de sus obras.
Sus libros interrogan el poder, la identidad y el concepto de verdad. Y, sin embargo, estas operaciones ocurren en niveles cotidianos, sin solemnidad ni pretensión trascendental. Porque su maestría radica en una sencillez engañosa, casi plana, donde las preguntas esenciales emergen entre conversaciones triviales y gestos mínimos de sus personajes.
A comparación de otros candidatos recurrentes al Nobel, Cusk aún es jóven (apenas tiene 58 años), pero ya cuenta con suficientes galones como para estar en la conversación sobre el Premio. Esto se debe a que su innovación estilística, además de ser fascinante, se ubica en la vanguardia absoluta de la novelística contemporánea. Dada la alternancia entre hombres y mujeres que ha tenido el premio en los años recientes, y contando que el año pasado fue premiada la escritora Surcoreana Han Kang, quizá este no sea el año para Cusk. Sin embargo, mi apuesta es que tarde o temprano acabará por ganarlo.
Algunos libros
Rachel Cusk ha explorado en sus obras temas como la maternidad, el divorcio y la escritura. Sus obras más reconocidas están en la trilogía compuesta por A contraluz (2014), Tránsito (2016) y Prestigio (2018), donde aborda la elipsis, la reconstrucción personal y la escritura como tema narrativo. En Un trabajo para toda la vida (2001) y Despojos (2012), se encarga de sus experiencias con la maternidad y el divorcio. Su novela más reciente es Desfile (2024), en donde lleva su estilo a un nuevo límite: un relato sobre el arte y la identidad dividido en cuatro secciones interconectadas.
Nota biográfica
Rachel Cusk nació en 1967 en Saskatoon, Canadá, y creció en Inglaterra. Estudió literatura inglesa en la Universidad de Oxford. Es autora de más de una docena de libros entre novelas, ensayos y memorias. A lo largo de su carrera, ha recibido reconocimientos como el Whitbread First Novel Award (1993), el Somerset Maugham Award (1997), el Prix Femina étranger (2021) y el Goldsmiths Prize (2024). Ha sido considerada una de las escritoras británicas más influyentes de su generación por su manera de cuestionar las estructuras narrativas tradicionales y de repensar el lugar del yo en la literatura contemporánea.
Rachel Cusk en sus propias palabras
- «En esencia, creo que todos los problemas de la escritura son problemas de la vida. Y todos los problemas de la creatividad son problemas de la vida. Son problemas que compartimos todos» – Entrevista con The New Yorker..
- «Tus fracasos nunca dejan de regresar a tu lado, mientras que tus éxitos son algo de lo que siempre tendrás que convencerte» – A Contraluz.
- «Esa es una definición del amor, creer en algo que solo dos personas pueden ver» – A Contraluz
- «No veo que mi escritura sea particularmente distinta de cualquier otra, excepto en que es más legítima. La escritura autobiográfica es más legítima del mismo modo que el autorretrato es más legítimo que cualquier otra pintura» – Entrevista en Letras Libres.
- «Sea lo que sea lo que queramos pensar de nosotros mismos, no somos sino el resultado del trato que hemos recibido por parte de los demás» – Tránsito.
- Lo que ella había aprendido de los libros era otra cosa, una cosa que no esperaba: la historia de la soledad es mucho más antigua que la historia de la vida – Tránsito.
- «Hay gente que simplemente escribe porque no sabe vivir en el momento (…) y tiene que reconstruirlo y vivirlo después» – Segunda Casa.
Citación del Nobel hecha con IA
Por su exploración implacable de la conciencia moderna y su reinvención de la narrativa como espejo quebrado del yo, en el que la ausencia se vuelve la forma más lúcida de presencia.

Paulo Augusto Cañón Clavijo
Redactor
Colombiano, periodista y lector de tiempo completo. Escribo para encontrarme. Apasionado del fútbol, la música, los elefantes, las mandarinas y los asados.
